• La Casa del Alfajor: de vender en su domicilio a tener varias sucursales en todo Perú

    La historia de los esposos Hernán Pareja y Marcela Silva es realmente inspiradora. En medio de la desafiante hiperinflación del primer mandato de Alan García, la pareja encontró en la venta de alfajores una ingeniosa forma de seguir adelante junto a sus hijos


    La señora Marcela Silva Santisteban atendiendo su primer gran pedido por el Día de la madre. (Fotos: Archivo / La Casa del Alfajor).
    25 de mayo del 2024
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    Empresa: La Casa del Alfajor / Código de asociado CCL: 016519.3

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    Sandi Narciso

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    En una amena conversación con Rodrigo Pareja, el gerente comercial de La Casa del Alfajor, se desvelan los entrañables inicios de esta icónica empresa y su notable ascenso para convertirse en una de las dulcerías más prominentes del país.

    La historia de La Casa del Alfajor es un testimonio de perseverancia y amor por la tradición, una narrativa que ha deleitado a los paladares peruanos durante más de tres décadas.

    Su historia comenzó en 1987, un período marcado por la hiperinflación en el Perú, año en que la familia Pareja encontró una solución creativa para afrontar las dificultades económicas de la época. Inspirados por las deliciosas recetas de la abuela materna, decidieron poner a la venta los famosos alfajores que solían ser un deleite en los eventos familiares. Rodrigo Pareja nos relata cómo este sencillo gesto de vender alfajores caseros se convirtió en el punto de partida de una empresa que transformaría sus vidas.

    El corazón de La Casa del Alfajor siempre ha sido la receta familiar que se transmitió de generación en generación. La exquisitez de estos dulces no radica en ningún secreto mágico, sino en el cariño y la dedicación con que son elaborados. La receta ha permanecido inalterable a lo largo de los años, preservando la esencia que hizo que los alfajores fueran tan queridos por sus clientes. La familia Pareja se puso manos a la obra y con un esfuerzo conjunto, lograron abrir nuevas tiendas en diversas parte del país.

    ¿Cómo se inició La Casa del Alfajor?

    En la época del 87, el país estaba pasando por una hiperinflación y a mis padres se les ocurrió vender los alfajores que hacía la abuela. Ellos vieron en esta venta, una alternativa para seguir adelante y enfrentar la crisis que vivía el Perú de ese entonces.

    ¿La receta inicialmente era de su abuela materna o paterna?

    Mi abuela materna era la que hacía los alfajores para la casa y como no había ingresos, mi papá decidió venderlos porque tenía muy buena aceptación por parte de nuestros conocidos. Así fue como empezó este negocio. Inicialmente, mi padre puso un letrerito afuera de la casa y luego puso un anuncio en los clasificados de El Comercio. A partir de ahí, tuvimos que ponerle un nombre al proyecto y mis padres optaron por llamarse La Casa del Alfajor, porque básicamente éramos eso, una casa que vendía alfajores.

    Así se veía una de las primeras tiendas de La Casa del Alfajor. (Foto: Archivo / CCL Conectados).

    ¿Y la receta de los alfajores tiene algún secreto para que sepan tan ricas?

    Yo diría que el secreto es el cariño que le ponemos al hacer los alfajores. Nosotros siempre buscamos que el cliente se lleve un alfajor como si su mamá lo hubiera hecho. En estos 36 años que tenemos en el mercado, jamás hemos cambiado ningún ingrediente de la receta. Lo único que cambió fue que antes hacíamos manjar blanco de leche condensada y ahora lo hacemos nosotros de leche fresca, pero sigue siendo el mismo alfajor con galleta crocante. Queremos entregar el mejor dulce al cliente.

    ¿Y cómo es que deciden dejar de vender solo en su casa?

    Recuerdo que mis padres comenzaron a vender desde nuestra antigua casa, en el distrito de Surco. Ahí fue nuestra primera tienda. Luego los mismos clientes nos pedían que estuviéramos en otros distritos. Tras un arduo trabajo en familia, nosotros pudimos abrir otra tienda. Mi papá dejaba los pedidos en su bicicleta y yo me encargaba de volantear desde que era un niño. Todos apoyábamos y ya cuando fuimos creciendo, cada uno tomó un cargo importante en la empresa familiar para así seguir creciendo.

    Actualmente, mi hermano se encarga de la parte administrativa y yo de la parte comercial. El mayor nos ayuda, pero no trabaja directamente con nosotros.

    ¿Su abuela pudo ver los frutos de La Casa del Alfajor?

    Sí, claro. Mi abuelita fue testigo de este crecimiento. La verdad que todos nos sentimos orgullosos. Yo admiro mucho a mis padres, ellos lograron que un producto casero se vuelva exitoso. Tanto así que ya estamos exportando a Estados Unidos. El producto que exportamos es un "Alfa-pack", que consiste en ofrecer la galleta, el polvo de azúcar y el manjar por separado, y así el propio usuario arme su alfajor. Este paquete tiene gran aceptación.

    Los inicios de la primera planta de La Casa del Alfajor en el distrito de Chorrillos. (Foto: Archivo / CCL Conectados).
    La planta de Chorrillos en la actualidad. (Foto: Sandi Narciso / CCL Conectados).

    A parte de la receta casera. ¿Cuál cree que es el secreto para que su negocio tenga gran aceptación?

    La clave del éxito de este negocio es que el producto es fresco. Todos los productos que tienen en las tiendas son hechos en el momento. Sobre todo los alfajores, por eso nosotros le decimos al cliente que debería comerse antes de las 24 horas, para que siempre lo tenga crocante y el manjar blanco no pierda el brillo y no humedezca la galleta.

    ¿Sus padres siguen involucrados en el crecimiento de la empresa familiar?

    Por su puesto que sí. Ellos siguen trabajando directamente con nosotros. Quizás cada vez menos, ya medio jubilados, pero ahí están pendientes de todo. Como nosotros decimos, ellos tienen la experiencia de haber crecido de la nada y nosotros tenemos los conocimientos actuales, se podría decir. Entonces, hacemos un equipo muy bueno.

    ¿Qué cambios hubo durante todo este tiempo?

    Ha cambiado la atención y la variedad de productos que tenemos. Cuando iniciamos solo ofrecíamos el alfajor tradicional, pero ahora tenemos como nueve sabores con sus propios rellenos. Próximamente haremos que los propios clientes elijan su galleta y su relleno en tienda.

    Rodrigo Pareja, gerente comercial de La Casa del Alfajor, junto a su equipo de trabajo. (Foto: Sandi Narciso / CCL Conectados).

    La Casa del Alfajor, ganadores de diversos premios

    La empresa peruana ha sido honrada con numerosos reconocimientos debido a su excelencia en el servicio y su destacado liderazgo en su industria.

    Empresa peruana del año (2004)
    Testimonio de excelencia (2005)
    Creatividad empresarial (2006)
    Certificado internacional a la excelencia de gestión y dirección de calidad (2013)
    Premio a la excelencia en el servicio (2016)
    Premio Líder - Testimonio al liderazgo empresarial (2019)

    Hernán Pareja y Marcela Silva, dueños de La Casa del Alfajor, recibiendo un reconocimiento en Premio Empresa Peruana del Año 2004. (Archivo/CCL Conectados).

    ¿Cómo adquirir los dulces de La Casa del Alfajor?

    En la actualidad, La Casa del Alfajor cuenta con 21 tiendas en todo el Perú y es una empresa con más de 36 años de experiencia. Los usuarios pueden acercarse a sus establecimientos de Chorrillos, Centro Comercial Lima Sur, La Encalada, Centro Comercial Jockey Plaza, Chacarilla, San Borja, La Molina, Centro Comercial Plaza Norte, Centro Comercial Mall plaza, Centro Comercial San Miguel, Centro Comercial Centro Cívico, Centro Comercial Bajada Balta, Simón Salguero, Centro Comercial Mall del Sur y Conquistadores.

    Además, el público puede hacer sus pedidos a través de la página oficial de La Casa del Alfajor. El servicio también cuenta con delivery y puede llegar hasta su domicilio INGRESANDO AQUÍ.

    Caja de alfajores de maicena. (Foto: @lacasadelalfajoroficial).
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